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Enseignement supérieur

El inglés en la universidad: por fin llegó el momento de hablar de cosas serias

Mis à jour : 18 Mai 2013

Este artículo fue originalmente publicado en francés aquí. Esta traducción en español es fruto del trabajo de Luisa Penalva, traductora voluntaria para el OEP.

18-05-2013

Como de costumbre, hemos oído muchos comentarios en torno a esta especie de campaña sobre el artículo 2 del proyecto de ley sobre Enseñanza Superior e Investigación, comentarios que hemos intentado transmitir a través de este sitio. Desde el principio, el OEP ha puesto de relieve el hecho de que el objetivo real y oculto de este proyecto de artículo 2 era la “legitimación jurídica” de las 634 formaciones ya existentes y catalogadas en el portal de la agencia Campus France, el 70% de las cuales están constituidas por Másteres, es decir, formaciones impartidas cien por cien en inglés, que no contemplan ningún tipo de requisito respecto al domino del francés, ni al inicio ni al final de la formación. El debate en la Comisión de Asuntos Culturales y Educativos será muy esclarecedor a este respecto.

La maniobra cuyo fin era legitimar dichas formaciones y desarrollar otras nuevas dentro de una perspectiva de anglización total de la enseñanza superior, por fin ha fracasado. El pasado martes 14 de mayo, la Comisión parlamentaria adoptó dos enmiendas, aceptadas y defendidas por la propia ministra Geneviève Fioraso. Una de las enmiendas estaba dirigida a incluir, en las formaciones realizadas en lengua extranjera por su vinculación con el establecimiento de acuerdos internacionales, ciertos requerimientos relativos a la existencia de asignaturas impartidas en francés e integradas a dichas formaciones. El objetivo de la otra enmienda era garantizar que dichas formaciones realizadas en el marco de este tipo de acuerdos se impartiesen sólo de forma parcial en lengua extranjera.

El jueves 16 de mayo, durante su conferencia de prensa, el presidente de la República relativizaba en su discurso la importancia de dicho proyecto de ley, al poner de relieve el hecho de que dichos diplomas sólo podían obtenerse con la condición de que el francés estuviese integrado en éstas. Para el OEP, quien está a favor de la defensa constitutiva de la enseñanza de las lenguas extranjeras y milita por una mejora del nivel de conocimientos en otros idiomas dentro de una perspectiva plurilingüe, el desarrollo de formaciones de carácter internacional es algo positivo y toda enseñanza superior tiene la pretensión de ser una enseñanza de carácter internacional. Sin embargo, el desarrollo de este tipo de enseñanzas no debe en modo alguno contribuir a una infravaloración de la propia lengua nacional, ni a la sustitución de las lenguas nacionales por el inglés; llamémoslo por su nombre.

Poco a poco el debate cobra transparencia: sí al desarrollo de enseñanzas de carácter internacional, no al abandono de las lenguas nacionales; entre las que se incluyen todas las lenguas europeas.

En los próximos seminarios, el OEP llevará a cabo un seguimiento del proceso parlamentario y analizará la coherencia del texto que será finalmente adoptado conforme a la Constitución, en la que queda expresamente declarado que la lengua de la República es el francés (y en la que se reconoce asimismo a las lenguas regionales, como parte del patrimonio de la República, cuya vitalidad debe por consiguiente ser protegida).

El texto final debe cumplir un requisito sine qua non: que toda formación que se desarrolle en un centro de enseñanza superior sea propuesta primero en francés.

Si el texto final no cumple con dicho requisito, podrá ser objeto de un recurso legal interpuesto ante el Consejo Constitucional.

El OEP.